Si vienes del Texas Hold'em y estás pensando en lanzarte al Omaha, o simplemente te pica la curiosidad, tenemos algo claro: no puedes jugar igual en ambas variantes. Lo que en una es rentable, en la otra puede costarte el stack. En este artículo vamos a explicarte, como hacemos en nuestras clases, qué cambia entre Hold'em y Omaha, por qué no puedes seguir con los mismos rangos y cómo adaptar tu juego desde ya para evitar errores que te cuestan caro.
Aunque las bases son similares (5 cartas comunitarias, rondas de apuestas, mismo ranking de manos), hay tres diferencias que lo cambian todo.
¿Y por qué esto te afecta? Porque no puedes jugar a lo loco en Omaha con cualquier mano con color o doble pareja. Aquí todo el mundo liga. Y si no ajustas tu selección de manos, vas a pasarlo mal.
Uno de los errores más comunes que vemos en jugadores que migran desde Hold'em a Omaha es abrir demasiadas manos preflop. "Total, tengo cuatro cartas... algo saldrá", piensan. Y claro, salen botes enormes... que no ganan.
En Omaha necesitas manos, quizá, más específicas.
¿Nuestro consejo? Juega menos manos, pero que tengan equity realizable. El error más común entre nuestros alumnos de nivel medio es pensar que tener ases es sinónimo de ir all-in preflop en Omaha. Spoiler: no lo es.
Aquí viene otro gran ajuste: la fold equity en Omaha es más baja. ¿Por qué? Porque los rivales tienen más proyectos y más razones para pagar. Y además, los proyectos suelen tener más outs.
En Hold'em ganar con top pair es habitual. En Omaha, necesitas normalmente jugadas de un valor superior dado que el número de cartas es más elevado. Jugadas típicas que pueden dar la victoria en Omaha podrían ser la escalera máxima (nut straight), el color al As (nut flush) o un Full u overfull si el board está emparejado. Y ojo con los dobles pares: en Omaha suelen ser manos de paso, no para jugarte el stack.
"Si vas a jugar draws, que sean a las nuts". Todo lo que sea segundo mejor te mete en líos (y en botes perdidos).
¿Crees que ir 70/30 favorito es un chollo? En Omaha eso es una utopía. La mayoría de situaciones postflop están entre 60/40 o menos.
Aquí no basta con saber que tienes outs. Tienes que saber si tienes las odds para pagar, si tus outs son al nuts y si el rival podría tener lo mismo que tú, pero mejor.
En cash, Omaha ofrece mucha más acción, pero también más peligro. Te permite explotar errores rivales a lo largo de muchas manos, pero si te dejas llevar por la varianza o por querer "ver flops bonitos", el castigo llega rápido.
En torneos, el juego cambia. Hay más miedo a bustear, se juega más tight y los niveles aceleran decisiones. Aquí, jugar por valor y no sobrejugar draws es clave.
¿Y online vs en vivo?
En ambos casos, la preparación marca la diferencia.
No se trata de elegir uno u otro. Lo ideal es que domines ambos. Hold'em te da la base. Omaha te da profundidad y una lectura estratégica más aguda. Jugar ambos te convierte en un jugador más completo, más adaptable y mucho más difícil de leer.
En nuestras formaciones, trabajamos ambos enfoques. Porque si solo sabes jugar a Hold'em, estás dejando mucho dinero sobre la mesa. Y si juegas Omaha sin entender lo que cambia, probablemente lo estés regalando.
En Mentopoker llevamos años ayudando a jugadores como tú a dar el salto de nivel, sea cual sea su modalidad favorita. Te enseñamos a construir rangos, a leer boards, a saber cuándo apretar y cuándo frenar. Y sobre todo, a no caer en los errores típicos que vemos cada semana en los que pierden fichas a lo tonto.
Hold'em u Omaha: lo importante es que sepas cómo jugarlo bien. Y para eso, aquí estamos.