Hay quien todavía piensa que estudiar póker es como volver al cole. Que hay que sentarse durante horas, tragar teoría densa y forzarse a entender conceptos solo porque “hay que estudiar para mejorar”. No es raro que muchos jugadores lo vivan como un castigo. ¿El resultado? Pereza, rechazo, abandono. Y al final, más frustración.
Pero hay otra forma.
Estudiar puede convertirse en una parte adictiva de tu rutina. Un ritual que no cuesta, sino que impulsa. Que no resta energía, sino que te la devuelve. Un hábito bien diseñado no solo mejora tu juego, también protege tu confianza en los días flojos. Porque sí, esos días van a llegar. La diferencia está en si tienes un sistema que te sostiene… o si vuelves a caer en la trampa del “ya si eso mañana”.
Uno de los errores más comunes al intentar estudiar es planificar como si no tuvieras vida. Se bloquean dos horas diarias “porque es lo que toca” sin tener en cuenta el trabajo, la familia, los desplazamientos o incluso el tiempo de descanso. En teoría suena bien. En la práctica, abandonas la rutina en menos de una semana.
Diseñar un hábito de estudio útil empieza por aceptar tus limitaciones. Abre tu calendario, tacha los huecos intocables y observa qué queda. Si solo hay 25 minutos libres antes de grindar, perfecto. Es más útil reservarlos de forma estable que vivir con la presión de que deberías estar estudiando más. Esa claridad le quita peso a tu mente. Sabe qué toca en cada momento. Y eso ya es una victoria.
¿Y si el problema no es que te falte disciplina, sino que el contenido no te engancha? Obligar-te a ver teoría densa cuando estás sin energía es como intentar correr una maratón descalzo. Es normal que tu cerebro se resista.
La clave está en reducir la fricción. No tienes por qué empezar con teoría pura si no te apetece. Puedes arrancar con una session live que te guste, revisar manos reales o ver a alguien tomar decisiones que tú no tomarías. Lo importante no es el formato, sino que lo disfrutes. Si el hábito arranca con placer, es mucho más fácil repetirlo.
Y aquí un truco que funciona: detente cuando aún tengas ganas. Si ves 15 minutos y te quedas con la sensación de “qué pena, me habría tragado 10 más”, has ganado. Esa micro-victoria refuerza el hábito. Mañana querrás volver.
Muchos jugadores se ponen metas enormes después de una racha sin estudiar. Pasa de cero a una hora al día como si nada. Pero el cambio es tan radical que, tras dos días de motivación, se viene abajo. ¿La alternativa? El mínimo viable.
Empieza tan pequeño que parezca absurdo no hacerlo. ¿Cinco minutos? ¿Diez? Perfecto. Lo importante no es cuánto estudias, sino que no falles. Cada día que cumples refuerza una identidad: “soy alguien que estudia póker”. Y cuando eso está asentado, ya puedes subir la dosis. Poco a poco. Sin quemarte.
Llega un momento en que no estudias solo por aprender. Estudias para no romper la cadena. Es lo que llamamos el círculo verde: una sucesión de días cumplidos que se convierte en tu escudo. Porque sí, hay días en los que no tendrás ganas. Pero si tienes delante el calendario con tu racha marcada, te costará más romperla que cumplir con el bloque.
La clave está en hacerlo visible. Marca cada día en el calendario, en una app o donde quieras. Y sobre todo: no permitas ni un solo “hoy no pasa nada”. Cada vez que lo dices, tu cerebro aprende que romper el hábito no tiene consecuencias. Y eso es el principio del fin.
Uno de los errores más habituales es estudiar y dejar pasar horas (o días) antes de tocar mesa. Cuando por fin juegas, ya no tienes frescos los conceptos. Y lo aprendido se disuelve.
El mejor momento para estudiar es justo antes de grindar. Así puedes aplicar lo aprendido al instante, observar cómo responde el rival y reforzar tu aprendizaje con feedback real. Si terminas tu estudio con una misión concreta —por ejemplo, “defender BB contra open min-raise con Ax-suited”—, te resulta más fácil mantener el foco durante la sesión. No se trata de aprender por aprender, sino de observar cómo mejora tu juego en vivo.
No necesitas horas. No necesitas disciplina militar. Solo necesitas un sistema que se adapte a ti y funcione incluso en tus peores días. Un hábito de estudio bien diseñado no es un castigo, sino una ventaja competitiva. Un combustible diario para mejorar sin dejarte la motivación por el camino.
Y lo mejor de todo: funciona.
En Mento Poker diseñamos rutinas, contenido y sistemas pensados para que el estudio no sea un muro, sino una rampa de lanzamiento.
👉 Echa un vistazo a nuestros recursos y empieza a estudiar como si no costara.